Descubren cinco tipos de obesidad y se abren las puertas a tratamientos personalizados
- No existe un sólo tipo de obesidad, investigadores de la Clínica Mayo, de EEUU, definieron 5 subcategorías donde hay obesos que lo son por tener una incapacidad de sentirse llenos, otros tienen un estómago de mayor tamaño o de vaciamiento más rápido. El líder del estudio habló con Más Liviano y explicó que entramos a una nueva era de tratamientos acorde a estos nuevos perfiles, con resultados prometedores
En base a estos hallazgos, es que los investigadores identificaron las siguientes subclasificaciones para la obesidad:
- Saciedad anómala: dificultad para sentirse lleno
- Estómago de mayor tamaño
- Componente conductual
- Estómago con vaciamiento más rápido
- Otros
Pese a comer en abundancia, las personas con dificultad para sentirse llenos predominan en estas nuevas subcategorías. ¿Cómo funciona esa persona en relación a otra que no tiene esta dificultad para sentirse satisfecho?
El doctor Andrés Acosta, gastroenterólogo de la Clínica Mayo y líder del estudio, explica a Más Liviano que en sus estudios, las personas con obesidad y saciedad anormal consumen más de 300 kcal por comida antes de sentir llenura, comparado con otras personas con obesidad y más de 400 kcal comparado con personas de peso normal.
«El mecanismo por el cual esto ocurre es parte de muchos estudios y lo más probable es que hay un daño entre la comunicación entre el estómago, intestinos y el cerebro. Este daño se evidencia por una disminución de hormonas intestinales que producen saciedad y una respuesta deficiente de nuestro cerebro a las calorías consumidas», afirma.
A partir de esta subclasificación de la obesidad, los médicos podrán ahora recetar el tratamiento más eficaz. Por ejemplo, los pacientes con estómagos más grandes posiblemente serían buenos candidatos quirúrgicos, mientras que quienes tienen problemas conductuales se beneficiarían de recibir consejería o de los medicamentos ansiolíticos.
«No es la primera vez que se clasifica a los tipos de obesidad. Anteriormente se ha clasificado a la obesidad de varias maneras. Por ejemplo: abdominal vs. Periférica; infantil o adulto; mono genética o poli genética; por tipo de adipocito (célula de grasa): Hiperplasia o Hipertrófica; primaria (por aumento de calorías y disminución de actividad física) o secundaria por medicinas u otras enfermedades. Sin embargo, ninguna de estas clasificaciones tienen utilidad clínica, son difíciles de diagnosticar y no ayudan a decidir que el tratamiento adecuado», afirma a Más Liviano el doctor Andrés Acosta, gastroenterólogo de la Clínica Mayo, luego de tres años de estudio.
Por ello, explica que apuntaron a esta nueva clasificación para lograr tratamientos “individualizados” para cada persona que sufre de obesidad.
«Se abre las puertas a una nueva era de la obesidad en donde el índice de masa corporal es importante pero no es el único factor necesario para determinar el tipo de tratamiento para bajar de peso. La aplicación de este método personalizado permite encontrar el tratamiento más eficaz y evitar que el paciente invierta tiempo y dinero en tratamientos menos fructíferos”, comenta.
PRIMEROS RESULTADOS
En este primer estudio, los científicos compararon la eficacia de un medicamento para la saciedad, o sea un fármaco que ayuda a los pacientes a sentirse llenos, frente al placebo.
«Se abre las puertas a una nueva era de la obesidad en donde el índice de masa corporal es importante pero no es el único factor necesario para determinar el tipo de tratamiento para bajar de peso.
Cuando se receta normalmente el medicamento para la saciedad, éste permite perder 1,36 kilos de peso por semana. En base al método de la subclasificación, se puede también recetar el mismo medicamento para la saciedad a los pacientes que tienen dificultad para sentirse llenos, y en este estudio, esos pacientes perdieron 2,7 kilos por semana.
“Los resultados son impresionantes y pueden cambiar la forma de controlar la obesidad; por lo tanto, es necesario personalizar el tratamiento de la obesidad después de que ha quedado claro que la misma pastilla no funciona igual en todos”, explica el doctor Acosta.