«La dieta del tipo de sangre no tiene ningún sustento científico»
La llamada dieta del genotipo ha dejado huella en el campo de la nutrición desde que el doctor Peter D’Adamo escribió su libro «Los grupos sanguíneos y la alimentación». El médico especialista en naturopatía prometía que las personas bajarían de peso si consumían alimentos de acuerdo con su perfil genético, señala una entrevista de la periodista Tania Herrera en El Mercurio,
Agrega que si bien esta teoría no ha sido validada científicamente, hoy es posible encontrar muchas nutricionistas en Santiago que aconsejan este método. Uno de los estudios que lo ha desacreditado es el realizado por científicos de la Universidad de Toronto y publicado en la revista Plos One.
«Cuando nuestro grupo evaluó la teoría detrás de esta dieta, observamos que todas las dietas basadas en el tipo de sangre tenían el mismo efecto, sin importar el tipo de sangre de la persona», dice la nutricionista Bibiana García-Bailo, quien participó en esta investigación. La profesional estuvo presente en el reciente congreso nacional de esta especialidad organizado por el Colegio de Nutricionistas.
En opinión de la especialista en nutrigenómica, la dieta del genotipo restringe algunos alimentos que no son saludables y por eso funciona: «Cualquier método en el que uno deja de comer alimentos que no son sanos es un método saludable. Sin embargo, lo que nosotros recomendamos es una nutrición moderada que contenga un poco de cada grupo de alimentos».
Varios seguidores de esta dieta argumentan que está basada en la ciencia de la nutrigenómica, pero García-Bailo lo desmiente. «La nutrigenómica no recomienda una dieta por tipo de sangre. Esta ciencia intenta comprender por qué ciertas personas responden de manera diferente que otras a los mismos alimentos, bebidas y suplementos que consumen». Algunos ejemplos de su estudio son la intolerancia a la lactosa o la enfermedad celíaca.
La ciencia de la nutrigenómica ha avanzado mucho en los últimos años, dice García-Bailo. «En mi opinión, es el futuro de la investigación en nutrición. Tener acceso a más información acerca de cómo ciertos genes afectan nuestros requisitos individuales con respecto a la alimentación es solo cuestión de tiempo».
La nutrigenómica también estudia las variantes genéticas que se relacionan con el riesgo de contraer enfermedades como el cáncer, males cardíacas o diabetes, para así modificar la nutrición. «Uno puede tener una predisposición genética hacia una enfermedad, la cual se puede desarrollar o empeorar en base a factores del estilo de vida, como la nutrición», dice la especialista.
Así, en el futuro la nutrigenómica podrá ayudar a identificar los alimentos que aporten mayores beneficios al cuerpo. Habrá un dieta a la medida de cada uno según la constitución genética.
Fuente: El Mercurio. Lunes 18 de mayo de 2015.